La formación de un coach no termina cuando éste obtiene su certificación. La práctica de nuestra profesión es una fuente constante de aprendizaje, todos sabemos que somos ciegos en la acción y que a menudo necesitamos la mirada del otro para ayudarnos a encontrar nuestros puntos ciegos. Por este motivo, creemos que la supervisión es una actividad fundamental que todo coach debe cultivar.
La supervisión puede realizarse de forma individual o grupal. Las ventajas principales de esta segunda son:
Trabajaremos el contexto organizacional donde el proceso de coaching aparece, compromisos acordados con el cliente, las diferentes fases del proceso, etc.
La metodología será práctica.
Trabajaremos dinámicamente, analizando sesiones reales previamente grabadas por los participantes, realizando sesiones en vivo o mediante la práctica de coaching al coach. Cada participante identificará las competencias que se propone desarrollar y definirá su propio plan de acción.
Este evento se celebrará en la sexta planta.