Feliu Graells, uno de nuestros “alumnis” con más de 26 años de experiencia en artes marciales, fue el encargado de trazar el puente entre el aikido y el arte de hacer coaching.

El Aikido es “el camino de la energía y la armonía”, se focaliza en utilizar la propia energía del oponente y proyectarla sobre él mismo para ganar control sobre él. No es un arte estático, pone gran énfasis en el movimiento y la dinámica del mismo.
El aprendizaje de este arte no se limita a “aprender a pelear”, sino que es un proceso de aprendizaje corporal, mental y espiritual, y que, al igual que el Coaching, requiere del conocimiento de nuestro cuerpo, nuestras emociones y de la respiración y canalización de la energía, así como de la eliminación de las creencias limitantes que impiden la transformación. Por ese motivo es tan importante tanto la técnica como la confianza en uno mismo y el respeto por el adversario o, en nuestro caso, el coachee. Sintonizamos con su energía para danzar con él y creamos el contexto que permitirá que se abra, confié y nos dé autoridad.
Para los seis coaches que asistieron fue una experiencia que les permitió tomar mayor conciencia de su cuerpo y de la energía como recurso para ponerla al servicio de sus coachees. Además, fue muy útil como técnica de defensa personal y como herramienta para afrontar con éxito situaciones complejas, poniendo el foco no sólo en el arma que trae el oponente, sino en su mirada y gestualidad para anticiparnos. Como coaches escuchamos la historia que nos cuenta nuestro coachee (arma) sin dejar de poner el foco en todo lo que hay detrás (gestualidad, corporalidad, emocionalidad, respiración, etc).