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Noticias de EEC ALUMNI

Cómo no sentirnos ofendidos

Estrategias para manejar las ofensas

24/11/2016

María Ancochea y Alicia Morales ofrecieron un fantástico taller en EEC Alumni en el que reflexionamos sobre el concepto de la ofensa y sobre cómo no sentirnos ofendidos.
 
¿Qué es una ofensa? ¿Qué es lo que nos ofende? ¿Qué resulta herido cuando nos sentimos ofendidos? ¿Podemos no ofendernos? ¿Podemos no ofender? Con estas preguntas iniciábamos el taller que tuvo como objetivo abordar distintos conceptos y distinciones de coaching para encontrar nuestro propio camino de salida del “laberinto de las ofensas”. Un laberinto con muros altos, que puede llegar a ser mortal, y que en muchas ocasiones construimos conscientes o inconscientes para protegernos a nosotros mismos. Un laberinto que consigue aislarnos de la otra persona, nos aleja de otras percepciones de la realidad y nos adiestra para ser temores ofensores en vez de liberarnos de esta carga emocional. En definitiva y en palabras de María, “un laberinto que nos deja cargados de razones para sentirnos ofendidos, fortificados, pero que a la vez nos hacer sentir muy solos”.
 
Lo primero que destacó María es la necesidad de “tomar conciencia de que todos somos ofensores y ofendidos, algunas veces de manera consciente y otras muchas, inconscientemente.”
 
 
El territorio de las ofensas está asociado con la etiqueta de “daño” y, en palabras de María, es “un territorio totalmente subjetivo”: no depende tanto de lo que nuestro ofensor haga, sino de nuestra peculiar forma de mirar el mundo, elaborar la información y gestionar nuestros sentimientos. Seguramente lo que nos ofende a unos no es motivo de ofensas para otros. Los hechos por sí solos no generan una emoción, es lo que nos decimos a nosotros mismos, la interpretación lo que nos duele y esa es la clave esencial para manejar las ofensas.
 
¿Podemos no ofender?
 
Nadie pasa por la vida sin haber ofendido alguna vez a alguien. Cada vez que tomamos una decisión corremos el riesgo de molestar a alguien y es que querer agradar a todos es una misión imposible. En palabras de María: “hemos de aprender a vivir reduciendo el daño a otros, pero sin la obsesión de tratar de no ofender nunca a nadie porque no está en nuestro alcance”. Tampoco, nos insistía María, evitemos brillar por el miedo de hacer sentir mal a alguien, no podemos pasar por la vida de puntillas para no llamar la atención en un intento de no ofender a nadie.
 
¿Desde qué lugares podemos sentirnos ofendidos?
 
¿Desde dónde nos vamos convirtiendo en ofensores sin darnos cuenta? En la medida en que tomamos consciencia de por qué nos sentimos ofendidos comprenderemos mejor desde dónde pueden ofendernos los demás. Cuando, por ejemplo, creemos que el amor justifica el ofender, el sufrimiento. O cuando ofendemos desde “un escudo” de inseguridad y baja autoestima. También la falta de empatía o la indiferencia pueden ser otras causas por las que podemos hacer daño desde la ofensa. Por último, muy relacionado con lo que trabajamos en coaching, cuando confundimos la realidad con “mi realidad”. Desde esa mirada, insistía Alicia, es muy fácil ofender y también, cuando etiquetamos, “el etiquetar ofende”, declaraba Alicia.
 
¿Qué solemos hacer ante la ofensa?
 
Son varias las estrategias que utilizamos para gestionar las ofensas. El punto medio y deseado, es responder con asertividad. ¿Qué estrategias utilizamos para ser más asertivos? Algunos participantes compartían la importancia de tomar distancia, de respirar hondo, de retrasar la respuesta hasta estar en otra emoción que permita el diálogo constructivo. También hablamos del humor y de la liviandad como estrategias para desdramatizar, “¿en realidad es tan importante?”.
 
 
Si vivimos en la exigencia, compartía Alicia, es probable que tengamos más posibilidades de que el error ajeno nos ofenda. En este sentido, preguntarnos, ¿en qué medida lo que me ofende tiene que ver con mi exigencia? La herramienta clave, en palabras de Alicia, es la empatía. Cuanta más empatía tengamos, más capacidad de entender al otro y no personalizar. “No tiene que ver conmigo, tiene que ver con su modelo mental”. Otras posibilidades son elegir quedarnos con la interpretación más amable y darnos cuenta de que nosotros también ofendemos y necesitamos ser perdonados y que, por tanto, también podemos perdonar a los demás.
 
Para terminar, María nos recomendó un libro para profundizar en el territorio de la ofensa: Sin ánimo de ofender: por un territorio emocional más ecológico, equilibrado y sostenible, de Jaume Soler y Merce Conangla. 
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Esta actividad tuvo lugar el 23 de noviembre de 2016 en la sede de EEC Madrid.

 

 

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